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¿Cuánto gana un freelance? Una rima como respuesta

19/07/2014(LISBOA. PORTUGAL). Y mientras tanto el mundo sigue ahí, tan bruto, tan grosero, tan feo como de costumbre. En este sistema vale quien produce y gana, quien vende y gana, quien engaña y gana, quien roba y gana, quien juega y gana. Vale quien gana, sin importar cómo lo gana. ¿Cuánto gana un freelance? Prometo una rima como respuesta (que estabas muy gato). Todo calculado a la pieza:

  • Programa de hígados (lo llaman corazón): 800-1.000 euros
  • Trabajo pensado para formato mini-libro (un mes en exclusiva): 600 euros (que a última hora no publican y obliga juicio), ou seja, 0 euros
  • Late-night de opinólogos (los llaman expertos -en todo-): 400-600 euros
  • Mañaneo de eruditos (los mismos y siempre hombres): 300-400 euros
  • Reportaje de premio (una chapita y pa’casa): 200-300 euros
  • Artículo para medio extranjero o dominical (texto y fotos): 150-250 euros
  • Corresponsalía para publicación de ‘prestigio’: 80-150 euros
  • Investigación de 2 semanas, 3 idiomas y llamadas internacionales, para digital de ‘referencia’ (con titular mutilado): 80-100 euros
  • Crónica de guerra o desde una situación de conflicto: 50-80 euros
  • Foto ‘obligada’ (no encuentran alternativa en la güeb): 30-50 euros
  • Nota rápida: 15-30 euros
  • Imagen que surca los mares sin saberlo (lo llamo robo): 0 euros
  • 'Visibilidad' en el club de aprovechados, cada día con más socios (conmigo que no cuenten): 0 euros
Todo en bruto, oigan. Y ahora vas y me dices que no rima. En consonante: ‘euros’. Y en realista: aunque no sé si en miseria o en miserables. Fdo.: Uno que tiene la manía de pagar la barra de pan y la osadía de comer (aunque sólo sea de vez en cuando).

¡Necesitamos tus servicios!

23/03/2014(LISBOA. PORTUGAL). “Mi nombre es R. P. y ¡necesitamos tus servicios! Hoy ha saltado la noticia… y-blablablabla… queremos declaraciones de los familiares de las víctimas”. A veces me pregunto si los alcachoferos y los periodistas somos los mismos. En mis días buenos pienso que no. Que quizá seamos sólo dos calles que confluyen en la misma plaza: un reportaje a tres columnas, los minutos a la deriva de una crónica radiofónica. “Os puedo ofrecer una pieza, con o sin fotos, para explicar con fuentes propias el contexto, que es complejo y todavía espera ser contado”. Aquel cruce de correos electrónicos sigue sin respuesta; su ausencia me ha robado unos cuantos euros. Algunos nadies gustamos de caminar con los bolsillos agujereados, lejos de una propuesta sin brújula empecinada en rascar en el morbo, como si el dolor fuera episódico, la enésima escena de una película llamada vida.
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