Ana María Matute lo tenía claro. La frase que da título al editorial ha filtrado durante semanas la luz que entraba a la redacción de Pikara. Ilustrada en una esquina del escaparate, la contundencia de la afirmación me ha cautivado.

Como medio de comunicación, Pikara Magazine es un espacio de protesta, de crítica, de creatividad, de cuestionamiento de los poderes y de sus estructuras; también de aprendizaje. Unas lo hacemos con artículos periodísticos, otros con fotos, hay quien opta por los artículos de opinión, algunas son más de entrevistas, las hay que ilustran, otras se encargan de tareas invisibles pero imprescindibles, como responder los e-mails, mover las redes sociales, o grabar vídeos promocionales. La protesta es nuestra vitamina. La autorrevisión constante, nuestro bálsamo.

Abrir la mirada y reformular las preguntas son, desde mi punto de vista, los principales aportes de Pikara a un panorama mediático diverso y donde cada vez aparecen más pinceladas feministas. En un año en el que la huelga y la manifestación del 8M desbordaron las previsiones e hincharon de esperanza a muchas compañeras, el manifiesto «Las periodistas paramos» nos recordó la importancia de una profesión que debe ser, por definición, contrahegemónica. Es una alegría leer textos con enfoque feminista en otros medios, reconocer que la apuesta lanzada hace ocho años iba bien encaminada, que las historias se pueden contar de otro modo, y que hay otras muchas más cosas que narrar: ¿qué es noticia?, ¿quién es fuente experta?, ¿quién puede escribir? En pleno auge de contenidos feministas, Pikara sigue apostando por la reflexión, por la pluralidad, por ampliar las voces y por ser periferia. La familia Pikara cada vez es más grande y los matices de cada una enriquecen nuestras narrativas. La aparición de medios como La Poderío, Lisístrata o Amazonas nos hace el viaje más ameno y acogedor.

Seguramente no seamos las primeras en dar la última resolución judicial ni en publicar la decisión política más reciente que tanto afecta a nuestras a vidas, pero las prisas por los primeros tiempos no nos preocupan en exceso. Apostamos por el reposo, porque la exigencia de la inmediatez nos resta reflexión y profundidad. Y es que muchas de nuestras historias te contarán cosas que no conocías o, sencillamente, te generarán nuevos interrogantes. ¡Qué sería de la vida y del periodismo sin preguntas!

Más allá de los contenidos, el feminismo que lleva practicando Pikara Magazine desde su nacimiento en noviembre de 2010 está en las entrañas: en la apuesta por lo colectivo, por la horizontalidad, por las decisiones compartidas, por la ausencia de jerarquías, por los cuidados; por ser un espacio donde todas podemos tener cabida, y crecer o decrecer, y experimentar. Por sumar y enriquecernos. Por cooperar y compartir, nunca competir.

La idea de tejer, en su sentido más vasto, envuelve este número en papel, el sexto. Hablar de redes e hilos puede dar para mucho. #TejerSinPatrón es más que una declaración de intenciones o un ideario. #TejerSinPatrón puede ser una evocación de aquellas tardes en el pueblo, sentada en la puerta con mi abuela, mi madre y las vecinas, cuando cada una hacía sus labores: desde remendar, hasta enristrar pimientos, pasando por bordar un mantel y por leer. Tejer es una válvula de escape, una sanación, un encuentro, un compartir, un entretenimiento, un aprender, un anhelo, un revivir. Quizás merezca un tirón de orejas por no prestar atención en su día a los aprendizajes familiares porque, a pesar de mi inquietud por aprender y conocer -ésa que me llevó a ser periodista- siempre ignoré las enseñanzas que venían acompañadas de aguja, hilo, dedal y acerico. ¿Y si coser también es una manera narrar?

#TejerSinPatrón es una forma de ser y de estar, de experimentar, de ejercer una profesión, un oficio, una pasión, o de defender una causa. Miremos hacia afuera, cuestionémonos hacia adentro, cosamos, remendemos, preguntemos, escribamos. Protestemos.

 

[Publicado originalmente en el número 6 de Pikara Magazine]