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«Ojalá algún día el periodismo independiente deje de ser una elegante forma de sobrevivir en la pobreza». Premio CEPESCA (2/2)

29/11/2022. (MADRID). (…) [Comienza aquí]

Así fue como nos adentramos en las aguas de un sector clave. Y así fue como nos empapamos de los principales problemas que lo traviesan: su escaso atractivo para las nuevas generaciones, la antigüedad de flotas como la española y, muy especialmente, la sobrepesca fomentada por las subvenciones, un dinero que impide la sostenibilidad de los océanos. Sin olvidarnos de las violaciones a los derechos humanos, que también se han colado a bordo.

De todo esto hablamos en nuestra pieza, gracias –y esto es importante- a las múltiples fuentes que nos cedieron su tiempo y compartieron con nosotras sus voces y experiencias, empezando por los patrones de las dos embarcaciones. Gracias por enseñarnos tanto.

Concluyo con una reivindicación: el periodismo es el latido de la democracia. Y sin periodistas, no hay periodismo. Como profesionales freelance, esto es, como periodistas que no estamos atados a ningún medio de comunicación en concreto, que nos pagan por pieza, no nos conformamos con la precaria situación que desde hace tanto atraviesa a la palabra escrita.

Ojalá algún día el periodismo independiente deje de ser una elegante forma de sobrevivir en la pobreza.

[Discurso con motivo del Premio de Periodismo CEPESCA, a la “Mejor pieza informativa sobre sostenibilidad y medio ambiente en la pesca”(Video)]

Detalle del premio. / Cedida por la organización.

«Ojalá algún día el periodismo independiente deje de ser una elegante forma de sobrevivir en la pobreza». Premio CEPESCA (1/2)

29/11/2022. (MADRID). No hay oficio más apasionante que el Periodismo. Ningún otro te permite vivir las infinitas manifestaciones de la existencia humana.

Por eso gracias. Gracias en primer lugar a un medio como esGlobal, por confiar en nosotras. Y gracias por supuesto a CEPESCA, los organizadores de este galardón, por reconocer nuestro trabajo y el de mis compañeras y compañeros.

La nuestra, y hablo en plural porque recojo el premio también en nombre de la periodista Mª Ángeles Fernández, es la historia de dos embarcaciones, el Lodairo y el Nuevo Atxarre. Pesca de altura y pesca de bajura.

Cuando esGlobal nos propuso abordar la sostenibilidad de la pesca, lo primero que pensamos fue que teníamos por delante un reto. Porque escribimos mucho sobre agua, y desde múltiples perspectivas, pero lo cierto es que no somos expertos en pesca. Era la oportunidad perfecta para seguir aprendiendo. Y eso es también el periodismo, un aprendizaje constante.

(…) [Continúa aquí]

[Discurso con motivo del Premio de Periodismo CEPESCA, a la “Mejor pieza informativa sobre sostenibilidad y medio ambiente en la pesca”]

Retrato familiar de los V Premios de Periodismo CEPESCA. / Cedida por la organización.

Cuidar no es solo dar la teta

05/10/2022. La teorización de los cuidados es un puntal de los feminismos. La teoría parece que se sabe, pero ¿y la práctica? Dejando a un lado que los cuidados deben ser recíprocos, llevar a la práctica esa teoría que queda tan bonita en papel o en pantalla es otra historia (la que se queda en el tintero).

Me atrevo a decir (aunque tal vez estoy equivocada porque no he hecho ningún estudio, sino que es una sensación) que más allá de un aumento del autocuidado (ligado en muchos casos al individualismo imperante y al ego sobredimensionado) y un vuelco evidente en la maternidad y en la crianza, los cuidados se han quedado en letras, no en acciones.

Cuidar no es dar la teta, o no es solo eso. Cuidar no es hacer bizcochos healthy ni hacer deporte. Cuidar es cambiar pañales a personas viejas, no solo a bebés. ¿Por qué casi nunca se escribe sobre eso?, ¿por qué se debate tan poco, y no en el centro del debate, sobre cómo cuidar a nuestras madres, padres, abuelas o abuelos?, ¿cómo se afronta la dependencia de las personas que tienen más de 70 años?, ¿cómo se asume acompañar a una persona enferma?, ¿qué hay de la dependencia?, ¿por qué las políticas públicas llevan años mirando para otro lado?

Los debates son más. ¿Qué pasa con el placer en la vejez?, ¿por qué se quita agencia a las personas ancianas?, ¿cómo se piensa la vejez con la familia elegida?



  [Lee aquí artículo completo, publicado en Pikara Magazine]

Apartheid, el término jurídico que (por fin) define la realidad de Palestina (2/2)

28/04/2022. (…) [Comienza aquí]

Un crimen de lesa humanidad
En 1966, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el apartheid como crimen de lesa humanidad, postura reiterada por el Consejo de Seguridad en 1984. Entre ambas fechas, concretamente en 1973, se aprobó la Convención sobre el Apartheid, que denuncia que las políticas de segregación y discriminación racial son crímenes internacionales. Esta Convención recoge que el crimen de apartheid incluye “actos inhumanos cometidos con el fin de instituir y mantener la dominación de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo racial de personas y de oprimirlo sistemáticamente”, tal como narra John Dugard, experto en Derecho Internacional y profesor en varias universidades, en un documento de Naciones Unidas.

Siguiendo el marco conceptual establecido hace 50 años, hace apenas unas semanas el relator especial Michael Lynk dijo también que un régimen político que prioriza de manera tan intencional y clara los derechos políticos, legales y sociales de un grupo sobre otro dentro de un mismo espacio geográfico, sobre la base de la identidad racial, nacional y étnica, se corresponde con la definición legal de apartheid.

Desde Amnistía Internacional aplauden este novedoso posicionamiento. “Las conclusiones del relator especial describen pormenorizadamente el sistema de opresión basado en motivos raciales establecido por Israel contra la población palestina, expresamente concebido para mantener la dominación israelí judía y sostenido mediante la comisión de graves violaciones de derechos humanos”, ha afirmado el director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África, Saleh Higazi. Incluso Michael Ben-Yair, ex fiscal general de Israel y magistrado de su Tribunal Supremo, ha asumido esta realidad en una tribuna de opinión publicada en El País: “Debo concluir con enorme tristeza que mi país se ha hundido en un abismo moral y político tal, que en estos momentos es un régimen de apartheid. Es hora de que la comunidad internacional reconozca esta realidad”.

Amnistía Internacional también ha publicado un informe este año para posicionarse claramente y asumir que lo que sucede en Palestina es un apartheid, sin peros ni eufemismos. “Israel ha impuesto un sistema de opresión y dominación de la población palestina (…) La segregación se lleva a cabo de una forma sistemática y muy institucionalizada mediante leyes, políticas y prácticas, todas ellas concebidas para impedir que la población palestina reclame los mismos derechos que la población israelí judía dentro de Israel y los territorios palestinos ocupados y disfrute de ellos y, por tanto, con la intención de oprimir y dominar al pueblo palestino”, recoge el estudio titulado ‘El apartheid israelí contra la población palestina’.

Intento de división
Los diferentes mecanismos utilizados hacen que la situación del pueblo palestino no sea uniforme. “Hay una jerarquía de opresión: lo de Gaza es peor que lo de Cisjordania, Cisjordania es peor que Jerusalén, Jerusalén es peor que Nazaret. Todos estamos bajo ocupación, pero la manifestación de la opresión es diversa. Es muy importante saber que hay diferencias, pero la motivación es única y uno de los objetivos de la ocupación es dividir a la población y convencernos de que hay gente mejor y peor para así evitar la unión de la lucha contra la ocupación”, explicaba Hassan en 2018. La abogada treintañera se considera una privilegiada porque, al nacer en Nazaret, población que forma parte del Estado de Israel desde 1948, tiene un pasaporte israelí que le permite libertad de movimientos.

El apartheid tiene diversas consecuencias para Lubnah Shomlai. Por un lado, habla de “desnacionalización”, es decir, de mantener a la población palestina como un pueblo sin estado; también de marginación democrática, de denegación del derecho al retorno, de la negativa al acceso y uso de la tierra; y, finalmente, de segregación, fragmentación y aislamiento. “Se trata de generar una desconexión que hace que se pierda la identidad como grupo o como pueblo y así se anula nuestro derecho a la autodeterminación. Israel trata de desgastar la identidad palestina”, relata.



[Lee aquí artículo completo, publicado en El Salto]

Apartheid, el término jurídico que (por fin) define la realidad de Palestina (1/2)

28/04/2022
  • Naciones Unidas y un alto magistrado israelí han admitido en las últimas semanas que los crímenes cometidos por Israel son de lesa humanidad.
Hebrón (Palestina). M.A.F.

Ya se puede decir: Palestina sufre un apartheid. Lo que hasta ahora era evidente a ojos de quienes viven en Cisjordania y Gaza, y de quienes visitan esas tierras fuera de los márgenes turísticos con al menos una pizca de empatía, ahora es una verdad asumida por los organismos que establecen los criterios de medición. El apartheid ya no es un adjetivo, es un hecho. Tal cual.

“Israel practica el apartheid en los territorios palestinos ocupados”, afirma en un reciente informe el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en territorio palestino, Michael Lynk. “Hoy existe en el territorio palestino ocupado por Israel desde 1967 un sistema legal y político dual profundamente discriminatorio, que privilegia a los 700.000 colonos judíos israelíes que viven en los 300 asentamientos israelíes ilegales en Jerusalén Este y Cisjordania”, explica el relator, que también habla de muros y de puestos de control y que recuerda que tres millones de palestinos y palestinas “están sin derechos, viviendo bajo un régimen opresivo de discriminación institucional”. Sin olvidar que dos millones de personas viven en Gaza, “una prisión al aire libre”, en palabras de Lynk, sin acceso adecuado al agua, a la energía o a la salud.

A veces poner nombre a las cosas ayuda. Las dimensiona y ofrece un marco contextual y analítico. Unos días antes de que se publicara el informe del relator, Lubnah Shomlai, integrante de la organización palestina de derechos humanos Badil, participó en un encuentro online con periodistas para hablar sobre nuevas narrativas, es decir, de la importancia de los conceptos usados para describir los hechos. “Israel ha cometido crímenes, hay mucha investigación e información, pero la terminología lo minimiza”, denunció Shomlai, quien también reconoció que cada vez se usa más el concepto “apartheid”. Un término que, por cierto, no es solo algo físico, aunque cueste creerlo al ver los puestos militares de control, los asentamientos de colonos en territorio palestino, el muro, las calles solo para israelíes en Hebrón o las carreteras solo para población israelí que cruzan Cisjordania. Hay situaciones que incluso se escapan de la lógica de la expulsión física, es todo más sutil.

La singularidad de Jerusalén
Budour Hassan es abogada del Centro de Derechos Humanos de Jerusalén y habla de “la burocracia de la represión”, esa que dice no siempre es visible y es más difícil de conocer que la violencia visible, “porque es la cotidiana que afecta a la vida diaria; solo se sabe cuando se habla con la gente”. La abogada explica los problemas de residencia para la población palestina de Jerusalén, residentes permanentes y no ciudadanía en el vocabulario de Israel. Estas triquiñuelas léxicas hacen que el Gobierno pueda reubicar su residencia, a pesar de que la ciudad siempre ha tenido un régimen jurídico especial. “Más de 14.000 fueron reubicados en 50 años: a gente nacida y crecida de repente les dicen que no son legales en su ciudad”, cuenta la jurista en un perfecto castellano, aprendido escuchando partidos de fútbol y baloncesto.

Otro ejemplo de esa burocracia represiva de la que habla Hassan es que si alguien se va siete años fuera de Jerusalén ya no puede volver a tener su residencia en esta ciudad clave. La reubicación punitiva es otro más de los mecanismos que describe la abogada. “La existencia de los palestinos en Jerusalén es muy vulnerable porque están bajo riesgo cotidiano de perder su derecho de residencia, su ciudad”, continúa Hassan, que no deja de nombrar técnicas burocráticas de exclusión, de ingeniería demográfica. “Si tu marido es de Cisjordania y tienes una criatura, es muy difícil registrar a tu bebé. Este trámite mundano puede durar cinco años y la familia no puede vivir junta en Jerusalén”, cuenta deprisa, como si lo que narra no fuera una absoluta barbaridad propia de novelas o series de televisión distópicas, esas que hay que leer o ver con atención. “La ocupación fragmenta a las familias, que viven una pesadilla cotidiana solo para sobrevivir. El objetivo no es vivir una buena vida, es sobrevivir. El derecho a sobrevivir no está garantizado”, afirma la jurista, que ayuda a vecinas y vecinos de Jerusalén a no perder su residencia, a registrar a los niños y niñas y a proteger las casas de la demolición.

Ya fuera de la oficina de Budour Hassan, un paseo por las calles de Jerusalén imprime una postal de la absoluta desigualdad cotidiana, la de junio de 2018: barrios de población palestina abandonados y sin inversión pública, en donde ni siquiera se dan licencias de obras para reformas de casas frente a otras zonas perfectamente equipadas. “En los viajes turísticos organizados por Israel la ocupación no existe. Hay dos mundos en Jerusalén. Apartheid no es sólo una palabra, es una realidad”, describía.

(…) [Continua aquí]



[Lee aquí artículo completo, publicado en El Salto]

En esta casa se comen hinojos

30/03/2022

A Silvia la conocí editando sus textos y subiéndolos a la web. Aún recuerdo el primero. Era 2017, se cumplía la efeméride de la Gran Redada y no cabía en mi asombro al leer una historia de la que no tenía ni idea: el intento de exterminio del pueblo gitano durante el reinado de Fernando VI. Aquel artículo sobre Juana de Vargas, Lucía, Rosalía, Francisco de Paula, Nicolás, y sobre tantas gitanas y gitanos del siglo XVIII fue el inicio de otros muchos descubrimientos o encubrimientos que no sabía y de los que Silvia me alumbró.

Conocer a Silvia Agüero Fernández supuso para mí mirar a mis vecinas, aquellas que siempre veía en el parque de al lado de mi casa, pero nunca miraba. Y sus textos me revolvieron porque las cosas que me mostraban no es que no las conociera, es que no quería verlas. Los guetos, los estereotipos literarios, el exterminio nazi, el borrado de su lengua, ¡las esterilizaciones!, las políticas de integración y, por supuesto, el antigitanismo y las resistencias.

‘Mi feminismo es gitano’, el monográfico que desde Pikara Magazine editamos con los textos de Silvia Agüero Fernández, es, como ella misma dice, “una cucharadita”. Un poco de caldo para saborear los plurales feministas, un sofrito imprescindible para cualquier guiso, para cualquier debate que hable de ejes de poder y de desigualdad, de discriminaciones y de estereotipos, de interseccionalidad y de antirracismo. De antigitanismo

Y siempre, claro, con un poco de hinojo, esa planta silvestre que “gitaniza”, como dice Silvia, y que hay que coger del campo. Y que añade un sabor extraño, algo así como anisado, a los paladares y que a veces incomoda. Porque los textos de Silvia Agüero, te guste su sabor o no, hay que degustarlos. Y ‘Mi feminismo es gitano’ contiene un excelente menú para que dejemos de ver y miremos a las gitanas, para que vayamos juntas a coger hinojos.

Por cierto, la imagen de la portada son semillas de hinojos, porque este especial es un germen.



Publicado originalmente en Pikara Magazine
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