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De conflictos y patrones de género

17/03/2022
  • Las guerras son un espejo de la condición humana y también de la culturización de género. Narrarlas debe implicar cuestionar esos patrones.
La guerra de Ucrania, que a veces se nos olvida comenzó hace años, es un catálogo de imágenes de terribles que muestran lo peor y lo mejor del ser humano, como dice el dicho facilón. La ayuda y la entrega, por un lado, la violencia sangrienta, por otro. Las guerras también describen los roles de género en los que se divide a la sociedad. Tú, aquí; tú, para allá. Y poco más. Que los días previos a los ataques las imágenes noticiables fueran de señores sentados en sillas decidiendo el devenir de una posible invasión es lo habitual. Echad un vistazo a la sección de internacional de cualquier medio: si es raro ver a mujeres en las noticias (solo el 26 por ciento de los sujetos que aparecen en radio, prensa y televisión son mujeres, según datos de 2020 del último Monitoreo Global de Medios) es más raro aún verlas cuando se habla de temas de geopolítica (los datos del mismo estudio centrados en los medios transnacionales, es decir, esos que hacen información internacional de manera generalizada, bajan hasta el 13%). Y, menos, ahora que Angela Merkel ha dejado la presidencia de Alemania después de 16 años. Su salida de la primera línea ha modificado las fotos que ilustran eso que se llama internacional, es decir, lo que no pasa en casa. Que normalmente los hombres blancos deciden lo que pasa en el mundo no es noticia, aunque debería serlo: unas pocas personas, cortadas por el mismo patrón, dibujan eso que se llama orden (o desorden) mundial. Y que muchas veces los medios replican sin cuestión.

Para un taller que no viene al caso puse de ejemplo la sección de Internacional de un medio que tampoco viene al caso. Porque lo importante del ejemplo no es excepción, sino regla. El patrón. Era un día de noviembre de 2021, y las cinco primeras noticias de la sección eran de hombres y con imágenes de hombres. El titular de la sexta decía ‘Una constituyente chilena muestra su torso tras el cáncer de mama en la Asamblea: “La culpa la sentí desde el diagnóstico”’, y había foto. Es decir, las mujeres aparecen como anécdota, como víctimas y para la foto.

Una vez lanzadas las bombas (y aquí no me atrevo a hacer un análisis sobre el papel de la masculinidad tradicional en esto de hacer guerras) son, sobre todo, soldados los que nutren los ejércitos. Que alistarse sea algo voluntario debería llevar a preguntas que ayuden a entender por qué hay más hombres que mujeres en los ejércitos del mundo. Seguramente tenga que ver con la masculinidad tradicional y también con los roles de género. Los hombres a guerrear y las mujeres a sostener. Y eso es tremendamente injusto. Porque es injusto que los hombres no puedan salir de Ucrania para estar a disposición de una llamada obligatoria a empuñar un arma, y es igual de injusto que ante esa obligación sean las mujeres las que, mayoritariamente, se tengan que encargar del cuidado de las niñas y los niños. Y sé que hay excepciones, que hay mujeres que están empuñando las armas y que se están quedando. También sé que hay hombres que se quieren quedar y otros que están yendo exclusivamente a eso, a la guerra.

Pero la pregunta debería ser por qué los hombres nutren los ejércitos (los datos de España recogen que los hombres representan el 87,1% del personal del Ejército y cuerpos comunes y las mujeres el 12,8; si subimos escalafones un porcentaje disminuye y el otro aumenta) y por qué las mujeres se tienen que encargar de cuidar a la ciudadanía más pequeña y, por tanto, vulnerable. Hablar de los roles de género es también esto. Porque en situaciones tan extremas como una guerra, quedan bien lustrosos. Daría para otro reportaje ver en qué situación están las personas trans en Ucrania.

La lectura con enfoque de género (o feminista) de un conflicto armado siempre saca a la luz el uso del cuerpo de las mujeres como arma de guerra, no se olvide. Las violaciones de las mujeres, incluso por parte de eso que llaman fuerzas de paz como los cascos azules de la ONU, son también un elemento que juega un papel fundamental en los conflictos armados. Aunque nadie quiera verlo, aunque nadie quiera asumirlo. En Colombia, por ejemplo, no se ha conseguido meter la violencia sexual en la Jurisdicción Especial para la Paz, creada con los Acuerdos de Paz, porque no hay problema en admitir asesinatos, pero sí violaciones. Nadie viola, parece.

Las dinámicas sociales que están participando en el conflicto de Ucrania son prácticamente universales. Ya hay varias informaciones sobre el peligro de que las mujeres que salen como refugiadas caigan en manos de redes de trata, muchas con fines de explotación sexual. Y entonces la mirada se va a la frontera sur de Europa. “El trayecto migratorio de las mujeres y niñas está profundamente atravesado por la violencia física y sexual. La trata es, en muchos casos, la única manera de alcanzar Europa”, recoge un informe de Zehar (antigua CEAR Euskadi). Sin olvidar que “las mujeres huimos por causas que ni siquiera están aún contempladas en el derecho internacional”. ¿Son la violencia de género y la violencia sexual causas para huir de un país? ¿Informan de eso las secciones de Internacional?, ¿cuántas violencias se reproducen en los conflictos bélicos?

Las guerras son un espejo de la condición humana y también de la culturización de género. Narrarlas debe implicar cuestionar esos patrones.



Publicado originalmente en +Pikara

Mi maestra anhelada

06/09/2021. La conocí como una más. Estaba entre todas, escuchaba y aportaba ideas. Pero June ya me había contado, en nuestro primer encuentro en un bar, que una de las impulsoras de Pikara Magazine era una profesora, reconocida y exigente. Pasé la prueba: me editó mi primer reportaje para esta revista y, más o menos, salí airosa.

En aquellas primeras reuniones bilbaínas, que luego solían acabar en una comida, me fui dando cuenta de que ella era la maestra. Había dado clases a varias de las que estaban en aquellos inicios píkaros y a mí me daban envidia.

En mis cuatro años de carrera nadie me habló de la importancia del enfoque de género en nuestro trabajo, nadie me explicó, ni siquiera en una asignatura opcional, que la mirada feminista mejoraba cualquier artículo. Y, a partir de ahí, a pesar de que ya la conocía y de que poco a poco fuimos creando cierta amistad, tuve anhelo de ella. Querría haber conocido a Lucía antes, querría que me hubiera alumbrado en mi época de estudiante, querría que me hubiera corregido durante mis prácticas.

Desde que la conocí, tuve anhelo de una profesora como ella. Y así lo he dicho cuando he tenido el privilegio de dar alguna charla o taller sobre periodismo feminista: ojalá hubiera sido también mi maestra. Estar en Pikara me ha hecho contarla entre mis colegas y aprender de ella en mi etapa profesional. Son muchos los recuerdos (aún saboreo aquel humus en su casa) y las regañinas (porque Lucía nos reñía y nos decía lo que no la gustaba de la revista y del proyecto). No la tuve de profesora, pero sí de compañera. Ahora mi anhelo es doble, querida Lucía Martínez Odriozola.

Publicado originalmente en Pikara Magazine

Mi maestra anhelada

06/09/2021. Lucía Martínez Odriozola no fue profesora de Mª Ángeles Fernández, pero fueron compañeras en este proyecto: “Ahora mi anhelo es doble”. Son muchos los recuerdos y las regañinas. mundo desplazados.orgMi maestra anhelada (Pikara Magazine, 06-09-21)

El futbol que ens expulsa

27/07/2021. Hoquei, triatló, taekwondo, piragüisme, gimnàstica o waterpolo es converteixen, per unes hores, en esports molt seguits i aplaudits. Però a penes és un miratge. EEl futbol (practicat per homes, per descomptat) no desapareix dels informatius. Lee la versión en castellano de este artículo en (Pikara Magazine, 08-09-21). mundo desplazados.orgEl futbol que ens expulsa (Directa, 27-07-21)

El futbol que ens expulsa // El fútbol que nos expulsa

27/07/2021. Aquests dies de Jocs Olímpics, les retransmissions esportives, els programes especials i els seguiments al minut de resultats ocupen hores i hores de programació informativa en ràdios i televisions, a més de pàgines en premsa escrita generalista i espai en les portades dels mitjans en línia. Sí, és estiu, i en època d’habitual escassetat informativa tradicional (com si no hi hagués temes dels quals es podria escriure) un esdeveniment com les Olimpíades és un alleujament per a les redaccions estiuenques.

Hoquei, triatló, taekwondo, piragüisme, gimnàstica o waterpolo es converteixen, per unes hores, en esports molt seguits i aplaudits. Però a penes és un miratge. Encara que l’olimpisme estigui en plena expansió, el futbol (practicat per homes, per descomptat) no desapareix dels informatius. És importantíssim saber l’última de rumors, de possibles fitxatges inventats per a omplir espai i de la foto que ha pujat a les xarxes socials no sé qui. El futbol sempre està, encara que no hi hagi partits i les estrelles estiguin descansant. Sempre ocupa espai en els mitjans de comunicació. El revers d’aquesta afirmació, tal vegada la lectura que hauria de preocupar, és observar el que no apareix, què és el que no es compta.

Organitzar i jerarquitzar les notícies, sobretot en premsa escrita, és una manera d’explicar més enllà del que es diu. Quina informació obre un informatiu, què va amb titular a tota pàgina o que s’explica en un petit breu, què té foto i què es posa en pàgina senar no solen ser qüestions d’atzar, sinó decisions que tracten de traslladar a l’audiència l’important, la qual cosa hauria de preocupar-nos. Per això, la pregunta és: què s’està quedant fora?

I el futbol, insisteixo, sempre compta. No sols es queden al marge altres esports considerats minoritaris i la pràctica esportiva de les dones, sinó que els milers d’hores que el futbol apareix es podrien dedicar a parlar de literatura, de consum, de sobirania alimentària o de cinema, per dir alguna cosa.

Des de fa dècades, la gran majoria de les ràdios generalistes, incloses les públiques, dediquen al voltant d’una hora i mitja diària de la seva programació, com a mínim, a parlar de futbol. La comprovació és senzilla: encén la ràdio a la nit, pels volts de les 12, o sintonitza alguna emissora una tarda de cap de setmana. Hi ha poques alternatives. Si mesurarem això, ens emportaríem les mans al cap. A qui li interessa que el futbol masculí ocupi tant espectre radiofònic?

Des de fa tres o quatre uns anys s’han posat en marxa diverses iniciatives de l’estil #NoSinMujeres per a assenyalar aquells espais copats per homes, des de col·loquis i jornades, fins a programes de televisió. Quan arribarà això als programes esportius? Perquè encendre la ràdio a la nit és escoltar un grapat d’homes parlant sobre un altre grapat d’homes que donen puntades a una pilota. Les veus de dones són absolutament minoritàries, per no dir que són com una espècie exòtica. I, per descomptat, informar sobre esport femení continua sent una rara avis, malgrat que Iberdrola es marqui un pinkwashing de manual.

I a la tele, més del mateix. La periodista esportiva Paloma del Río, que fa anys que retransmet a TVE esports minoritaris i practicats per dones, ja ho va dir en 2016 en una entrevista amb Pikara Magazine: “Quan arriba el bloc d’esports d’un telenotícies, el 95 % és futbol, i el futbol el continuen fent majoritàriament els homes. És veritat que surten algunes dones, però també és veritat que el patró d’aquestes dones és que són noies molt maques encasellades en un determinat format. Estem acostumades a veure-les a peu de camp o bé presentant els esports en un telenotícies o informatiu; fora d’això hi ha poques”.

En un moment en el qual parlar de dones que ocupen llocs de poder ja no és noticiós (quina necessitat d’erradicar la síndrome de l’eterna pionera!), els programes de futbol, sobretot en ràdio (que cal no oblidar que són concessions públiques de l’espectre radiofònic), continuen sent un espai usurpat a altres històries silenciades.

 

Publicado originalmente en la Directa
Lee la traducción al castellano en Pikara Magazine

Necesitamos a las ‘celebrities’ feministas, pero no podríamos vivir sin las defensoras

27/05/2021“Escuchar a defensoras del medio ambiente es una cuestión de vida o muerte”, afirma Silvia Federici.

Llevaba tiempo anotado en la agenda: Vidalina, en Bilbao. Entrevista.

  Vidalina Morales, de El Salvador, es la protagonista del documental No tememos miedo, en el que se relata la lucha contra la megaminería y cómo, después de mucho esfuerzo y dolor (fueron asesinadas cinco personas; es incluso obsceno ponerlo entre paréntesis), se logró una victoria única: El Salvador es por ley el único país del mundo libre de minería metálica. Mucho que aprender, sí.

¿No os parece una noticia sorprendente y muy desconocida?, ¿no os parece superinteresante que un pequeño país centroamericano legisle contra las grandes compañías mineras, esas que tienen sede en Estados Unidos, Canadá y Australia, para proteger a sus ríos y su territorio?, ¿no os maravilla que algo más de una década de lucha comunitaria haya tenido una victoria tan aplastante?

Supongo que las 250 personas que abarrotaron el Bilborock, una antigua iglesia reconvertida en sala de conciertos y eventos sita a escasos metros de la redacción de Pikara, para ver el docu y escuchar a la defensora salvadoreña responderían que sí a todas estas preguntas. También el otro centenar que se quedó fuera de la sala sin poder entrar después de hacer mucho rato cola. Hay trampa. Silvia Federici compartía cartel con Vidalina Morales.

La visita de la celebrity feminista a Bilbao corrió rápido por los grupos de mensajería rápida y otros espacios de comunicación instantánea. Casi todas queríamos verla. Aplaudo la estrategia de los colectivos organizadores de ampliar el cartel. Si no hubiera estado Federici, ¿cuánta gente habría ido a ver a Morales? No quiero cuestionar a quien fue solo por la feminista italiana, no pretendo comparar entre estas dos mujeres, ni saber a quién nos apetece escuchar y a quién un poco menos. No me gusta dar lecciones ni tirones de orejas. De hecho, ¿hubiera ido yo si no tuviera previsto entrevistar a la lideresa para Pikara Magazine?

Simplemente invito a reflexionar sobre cómo un tema nos llega más o menos según el envoltorio, quién lo diga o quién lo convoque; si una noticia o artículo se lee más según si el titular es más provocativo o irreverente, independiente de la calidad o importancia del contenido. Insisto con que ha sido un excelente acierto de las entidades organizadoras, todas ligadas al ecologismo y a la defensa de los territorios y los bienes comunes, que han logrado desbordar la sala para hablar de megaminería. De otro modo, estoy casi segura, porque, cosas de la vida, me gusta ir a estos eventos, el aforo hubiera sido mucho menor. Y han tenido otro acierto, invitar a participar en el acto, junto con Morales y Federici, a tres activistas vascas (Sara Ibáñez, Rosa Lago y Estitxu Villamor; perdón de nuevo por el paréntesis), quienes hablaron de la lucha contra Petronor en la población de Muskiz, entre otras cosas. Vamos, que el reclamo de Federici ha servido para hablar de extractivismo y defensa del medio ambiente, nada de brujas. O sí.

“Escuchar a defensoras del medio ambiente es una cuestión de vida o muerte”, afirmó la italiana reconociendo la labor de Vidalina Morales y de otras tantas. “Quienes luchan contra las grandes empresas de minería, petroleras y del agrobusiness luchan por todas nosotras”, añadió en una breve intervención en la que recordó la responsabilidad de todas consumiendo tecnología de manera voraz. Por cierto, es honesto apuntar que Federici se amoldó perfectamente al guion y centró su intervención en la importancia del cuidado de la tierra, algo que otras celebrities que también han copado el Bilborock en anteriores ocasiones no han hecho. Imagino que una vez que tienes cierta notoriedad, tu nombre basta para decir lo de siempre y obviar el contexto y la compañía de cartel. Es más fácil replicar aquí y allí aquello que escribiste un día, que adaptar los conocimientos al momento y al lugar.

Tenemos que escuchar a Federici, pero también a Morales, quien en su clara y directa intervención recordó dónde tienen su sede muchas de las grandes compañías que explotan los recursos en América Latina: “No necesitamos dinero. Necesitamos vivir en armonía con la naturaleza de Nuestra América”. Un aplauso para la Federici, pero ante Vidalina me levanto para ovacionar.

En El Salvador, de momento hablamos de victoria si analizamos el papel de la minería, aunque hay que seguir vigilantes porque las leyes se destruyen más fácilmente que se construyen; la derrota está enquistada cuando hablamos de derechos sexuales y reproductivos: muchas mujeres empobrecidas siguen en prisión por sufrir abortos e incluso María Teresa Rivera tiene asilo político en Suecia por una cuestión clara de género. El primer caso del mundo documentado. ¿Hubiera puesto ella el cartel de aforo completo?

Y tenemos que recordar a Berta Cáceres, cuyo nombre salió en la mesa redonda, y también denunciar alto y claro que siguen matando a defensoras, aunque no nos enteremos porque la noticia no se ha hecho viral. La brasileña Dilma Ferreira Silva, coordinadora del Movimiento de Afectados por Represas (MAB, por sus siglas en portugués), fue asesinada el pasado día 22, junto con su marido y un amigo. Y poco o nada se ha contado de esto.

Las defensoras de América Latina son una clara apuesta editorial para un medio feminista como Pikara Magazine, pero sabemos que estos contenidos apenas nos dan visitas, ni visibilidad, ni vamos a llenar aforos hablando sobre ello. Pero creemos en la importancia de estas historias que defensa que sirven para protegernos a todas, a nuestros cuerpos y a nuestros territorios. Necesitamos a las celebrities, pero no podríamos vivir sin las defensoras. Ellas se juegan la vida. La próxima semana entrevisto a Vidalina Morales.


Publicado originalmente en Pikara Magazine
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